Apis Koschevnikovi, la abeja Malaya

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Apis Koschevnikovi, el reino de Malasia es una nación que toma parte en el conjunto de 49 países que conforman el continente asiático; el continente más grande del mundo. Su territorio se encuentra dividido y separado específicamente por el Mar de China en la zona sur oriental de la península malaya o Malasia peninsular.

La Malasia Oriental forma parte de de la gran isla de Borneo, y comparte territorio con Brunéi al norte y con Indonesia al sur.

Se caracteriza, entre otras cosas, por las reservas de hidrocarburos que esta posee, recursos naturales como el gas y el petróleo factores que la caracterizan y diferencian de la zona peninsular. Los únicos dos estados que la conforman son  Sabah y Sarawak, los cuales fueron durante mucho tiempo colonias del Imperio Británico, el cual poseía muchos territorios en Asia los cuales fue perdiendo progresivamente durante la crisis del colonialismo y la segunda guerra mundial, hechos que ayudaron a construir la independencia de muchas de sus colonias.

En 1957 ambos estados declararon su independencia y se anexaron a Malasia Occidental, en la península. En un momento determinado se intentó también anexar el territorio de Brunéi pero debido a diversas circunstancias sociales y políticas, este intento no logro concretarse.

Apis Koschevnikovi

A pesar de estar unida a la malasia occidental en términos políticos, estas tienen cierto grado de autonomía en donde incluso cada estado tiene su propia forma de administración y manejan diferentes políticas de inmigración incluso con sus compatriotas peninsulares.

En la isla de Borneo se pueden encontrar distintas especies de abejas melíferas simpátricas, pero en el caso específico de la Malasia se puede mencionar a la abeja Apis koschevnikovi, la cual debe su nombre en homenaje a un biólogo ruso quien había realizado diversos trabajos a principios del siglo pasado referente al tamaño de esta especie.

La Apis mellifera Koschevnikovi

La abeja melífera koschevnikov o Apis coschevnikovi es una especie asiática de abeja productora de miel que se encuentra en la zona de la malasia oriental y en gran parte de Indonesia  en la isla de Borneo.

Al igual que las demás especies de abejas pertenece a la familia apidae de los insectos himenópteros del tipo apócrito, que al igual que las demás especies posee el mismo sistema de castas, es decir, reina, zánganos y obreras y construyen sus colonias en colmenas moderadamente grandes en las cuales se fabrican todos los productos derivados del trabajo de las abejas como la miel, la cera, el pole, etc.

Fue descrita por primera vez alrededor del año 1953, aunque su descubrimiento propiamente dicho se registra para el año 1998. Aunque ha sido catalogada en algunos registro como una raza de Apis nuluensis o Apis cerana asiática, la mayoría la considera una especie distinta de Apis aunque conviven de manera muy cercana con las especies antes mencionadas.

No obstante, algunas investigaciones de ADN mitocondrial realizado en las últimas décadas ubican a la mayoría de las abejas asiáticas como una sola especie dividida en varias razas esparcidas en diferentes lugares del continente.

Las abejas, sus depredadores y parásitos

Las abejas melíferas tienen diversos tipos de problemas que afectan a la colonia; en primer lugar los depredadores, los cuales son muchos.

Desde insectos voladores como la polilla de la cera, que se alimenta de la cera con la que se construye la colmena, pasando por abejorros que matan a las abejas adultas, o el escarabajo de las colmenas que ataca a las crías para alimentarse, al polen y a la miel; hasta depredadores de mayor tamaño como los osos que sienten un gusto especial por la miel y están dispuesto a hacer el sacrificio que requiere acercarse a una colonia de abejas furiosas dispuestas a defender su miel y a su reina.

Sin embargo existen otros tipos de enemigos para estos insectos y son los parásitos. Estos pueden llegar a las abejas de diferentes formas y causar enfermedades en ellas. Una de las razones por las que estas son infectadas es por los zánganos, estos generalmente viajan a diferentes colmenas durante su vida para fecundar reinas, las obreras generalmente los dejan entrar sin problemas a las colonias y esto favorece la transmisión de parásitos.

Ahora bien, ¿qué son los parásitos? Los parásitos son unos organismos muy pequeños los cuales se adhieren interna o externamente a otro organismo o huésped de los cuales obtendrá beneficios para su vida a expensas de este, esta relación generalmente es maligna para la criatura infectada los cuales pueden resultar enfermos, causar la muerte o causar una infección a mayor escala en individuos de la misma especie.

Existe una clase  de parásitos denominados ectoparásitos. Este es el tipo de parásitos que vive en el exterior de otro ser vivo y se beneficia del huésped mientras viva en el. En el caso de las abejas existe un ectoparásito el cual produce una enfermedad en la Apis melífera llamada varroasi. Generalmente las abejas son infectadas por una variedad de este parásito llamado varroa rindereri.

La varroa rindereri

Es un ácaro que afecta específicamente a las abejas productoras de miel. A pesar de que se dice que este se originó en Asia, específicamente en las Filipinas, este se ha expandido hasta tener registro de infecciones a nivel mundial, afectando gravemente la actividad apícola mundial.

El ácaro se posa sobre el cuerpo de la abeja y se alimenta de un líquido que circula dentro de estas, que en términos biológicos es el equivalente a la sangre en los seres humanos y los demás seres vivos vertebrados.  Esto trae como consecuencia la disminución del tamaño de las abejas afectado sus capacidades de alimentarse, de desplazarse, de recolección y de producción melífera. Las principales afectadas son las abejas adultas.

La presencia de este parásito no solo preocupa a los apicultores por el nivel de daño que este hace a la salud de una colonia de abejas productoras de miel, lo cual afecta su producción, ya esta actividad se beneficia principalmente de esta, de hecho hay regiones que obtienen grandes ganancias por el desarrollo de la apicultura y la exportación de miel y sus productos derivados y se sabe que una infección puede destruir totalmente una colmena;

pero además también es un tema preocupante en términos ecológicos ya que las abejas son las principales responsables de la presencia de las plantas, ya que estas son las polinizadoras de las mismas lo que garantiza la reproducción vegetal.

Existen distintas especies de estos parásitos que afectan a distintas especies de abejas. Por ejemplo, la abeja asiática es contagiada principalmente por la varroa jacobsoni y la varroa sinhai, mientras que la abeja melífera europea se ve afectada por la varroa destructor. En el caso de la Apis Mellifera Koschevnikovi la afeta un solo tipo de ácaro de este tipo llamado varroa rindereri.

El hecho de que este ácaro prefiera a estas abejas entre las demás ha llamado en gran manera la atención de biólogos, científicos y apicultores; pues no se han hallado registros de que otra especie de Apis melífera o cerana se vean contagiadas por este parásito, lo que coloca un foco especial y diferente a esta abeja en torno a las demás especies.

Los huevos de este ácaro se incuban precisamente en las celdillas de cera de las colmenas de las abejas, en los lugares en los que se almacenan las crías de Apis, alimentándose de ellas, lo cual es la raíz del problema que este causa a una colonia. Generalmente la incubación de un huevo de ácaro tarda de 5 a 7 días en desarrollarse, o de 6 a 9 días en el caso de huevos hembras.

Los ácaros hembras que están listas para poner sus huevos lo hacen en las celdas de las larvas de las abejas obreras y zánganos. Estas entran a la celda unas cuantas horas antes de que estas sean cerradas y selladas por las obreras para que la metamorfosis y el desarrollo de las abejas este completo. Astutamente la hembra ácaro se esconde debajos de las larvas en donde no pueda ser detectada ni retirada por las abejas encargadas de la limpieza. Cuando las abejas adultas salen de la celda, totalmente desarrollada, estas ya están contagiadas por los parásitos.

Afectar a las obreras es un golpe importante a la vida de una colonia, ya que al estar infectadas no pueden realizar de forma óptima su trabajo en la colmena, tomando en cuenta que estas son las que recolectan polen, miel, alimentan y cuidan a las crías, a las demás abejas, a la reina, entre otras funciones, es decir, infectar a las obreras en un porcentaje alto significa la eliminación de una colmena.

En el caso de los zánganos el daño es igualmente importante, ya que estos son los encargados de fecundar a la reina y que esta produzca huevos que mantengan a la colonia saludable. Si estos no son capaces de fecundar a la reina esto derivará en la disminución de la población en una colmena lo que causará que la reina deba salir de la colmena en busca de zánganos sanos para fecundar.