Apis Mellifera Capensis, La abeja Sudafricana

Apis Mellifera Capensis, existe una gran variedad de abejas en el mundo, de hecho la familia de insectos a las que pertenece, la himenóptero, es la más grande y variada; sin embargo la abeja sudafricana posee una particularidad que ninguna otra tiene, y esto la hace diferenciarse del resto. Originaria de la Provincia del Cabo en Sudáfrica, es una abeja doméstica también usada para los trabajos de apicultura en la actualidad.

Apis Mellifera Capensis

Apis Mellifera Capensis

Existen varios tipos de abejas melíferas en el mundo, cada una con características particulares de su subespecie.

La Apis capensis es un tipo de abeja africana que se encuentra emparentada, en términos de ADN, muy de cerca con las demás abejas de este continente y con algunas abejas del continente Europeo y de área del mediterráneo.

Las abejas melíferas se han esparcido y desarrollado en diferentes sub especies y en este caso, la capensis tiene una particularidad que no encontramos en otra de estas especies.

Los estudios a las abejas las han dividido en castas, cada una de estas castas tiene una función diferente y claramente diferenciada de las demás. Generalmente una colonia está compuesta de tres castas de abejas.

En primer lugar la abeja reina, que es la única abeja capaz de engendrar huevos con 32 cromosomas completos, como los zánganos y también las obreras. Es la abeja con la mayor capacidad de reproducción y la única fértil de la colmena.

La siguiente casta de abejas es la de los zánganos. Son unas abejas de tamaño intermedio entre el de la reina y el de las obreras. Su reproducción es su principal función y para ello su labor es fecundar los huevos que pone la reina. De esta forma se garantiza la existencia de nuevas obreras, nuevos zánganos o si el caso lo amerita, una nueva reina.

Las obreras son la casta de las abejas trabajadoras. Este tipo de abejas se caracteriza por ser infértiles, no poseen un sistema de reproducción. Sin embargo existen algunos casos en los que estas abejas obreras ponen un huevo sin fecundar, es decir un huevo haploide (con 16 cromosomas) dando como resultado, el nacimiento de una abeja zángano pero infértil y de menor tamaño que el producido por una abeja reina.

Sin embargo, la Apis sudafricana o la Apis capensis es un tipo de abeja que tiene su peculiaridad en que las abejas obreras no solo tienen la capacidad de reproducirse al igual que la reina, sino que pueden producir tanto obreras como zánganos y estos pueden ser de 16 o de 32 cromosomas, algo nunca visto en ninguna otra especie de abeja doméstica. Esto hace que este tipo de abeja sea distinta de las demás.

Cuando una colonia de estas abejas se encuentra sin reina, esto no representa para ellas, cuando esto sucede, las abejas capensis espontáneamente comienza la puesta de huevos y dedicarán una parte de su esfuerzo a criar y alimentar una de las larvas para que esta se transforme posteriormente en la abeja reina.

Este comportamiento ha llamado la atención de muchos científicos durante algunas décadas, la forma en cómo estas pueden voluntariamente poner huevos de abejas totalmente fértiles y además de eso, ayudar al crecimiento de la colonia sin la dependencia directa de la reina. Sin embargo la reina no es prescindible sino que las obreras se preocupan porque la colonia no quede sin una abeja de este tipo.

La abeja carcelera

Uno de los males más comunes dentro de las colonias de las abejas europeas es la presencia de parásitos.

Los parásitos son animales o insectos extraños a la colmena que entran a ella con el fin de obtener de las abejas los recursos que necesita para vivir  viviendo dentro de ellas y que no constituye ningún tipo de ayuda a la producción de miel o de algún otro de los demás productos que estas fabrican.

Los insectos e invertebrados parásitos son muy comunes en las abejas lo cual puede causarle enfermedades o un desequilibrio considerable en cuanto al número de abejas de una colmena o en la producción de alimento de la misma.

La presencia de parásitos representa un problema grave para las abejas ya que estos agotan sus recursos alimenticios lo cual es fatal para una colonia. Estos también pueden ser portadores de enfermedades que pueden afectar la vida y el desarrollo del trabajo normal en una colmena. Además de esto y aún más grave es el hecho de que existen parásitos que se alimentan de las larvas de las abejas, reduciendo la posibilidad de que la colonia mantenga un número de abejas óptimo.

La polilla de la cera es un insecto parásito que causa daños considerables en la estructura de una colonia, y esto se debe precisamente a que esta se alimenta de la cera con la cual está construida la colmena, lógicamente esta plaga puede afectar de manera importante la vida saludable en una colonia de abejas.

Por otra parte existe un escarabajo llamado escarabajo de las colmenas, el cual es muy dañino para las abejas por afectar diferentes elementos importantes de una colonia. A pesar de no alimentarse de abejas adultas, este se alimenta de la miel que producen las abejas, del polen y de las larvas y huevos de esta.

No solo esto sino que este pequeño escarabajo  produce en las abejas una enfermedad que se ha expandido mucho en Europa y se ha vuelto muy grave en este continente y es la aethinosis.

A pesar de que los orígenes de este escarabajo están ubicados en África, las abejas capensis no han sido considerablemente afectadas por este parásito, solo se han visto casos en los cuales se ha causado daño, pero este ha sido en colonias que se encuentran relativamente débiles para combatirlo; sin embargo esto no se considera la regla sino la excepción.

Esto se debe a que la Apis capensis es una abeja que ha desarrollado una estrategia ingeniosa para contrarrestar el daño que el escarabajo puede hacer a su colmena, de allí el que en algunos lugares también se le conozca como abeja carcelera.

Cuando la abeja nota la presencia del escarabajo en la colonia, las obreras de inmediato encierran al parásito en una especie de cárcel cubierta con una sustancia densa y gomosa que ellas mismas producen; al no poder movilizarse ni alimentarse el escarabajo termina por morir.

Es de esta manera que la Apis capensis puede mantener a raya el daño causado por el escarabajo de las colmenas, y es la única con este tipo de conductas defensivas, es por eso que el impacto de este escarabajo parásito no ha sido tan notable en África como sí lo ha sido en Europa en donde las abejas Apis melliferas no tienen ninguna estrategia defensiva para combatir contra ellos.

Al momento de atacar a los intrusos la Apis capensis es muy agresiva y su trabajo en equipo es muy característico, esto las hace una colonia fuerte en este aspecto a diferencia de otras sub especies.

La abeja mellifera capensis en la apicultura moderna

Los apicultores en la actualidad gustan en diversas partes del mundo de trabajar con más de solo una especie de abeja melífera, en algunos casos se pueden realizar procedimientos técnicos para mezclar una pequeña parte de una colonia de una especie en una colmena de otra especie.

Esto se realiza con el fin de crear colmenas hibridas que puedan maximizar su potencial de producción.

Una práctica común en la apicultura es la importación de abejas reinas de diferentes especies, con el fin de crear un apiario en el cual puedan existir distintos tipos de colonias y por ende productos de diferentes tipos.

Si bien la miel, el pole, la jalea real y la cera son virtualmente iguales, el sabor, la consistencia, al dulzura o el color de estas pueden variar según la especie y es para esto que muchas veces se usa esta estratégia.

La abeja más utilizada para la apicultura es la abeja doméstica europea ya que esta es una especia muy dócil en comparación a otras especies. Sin embargo la capensis también es muy utilizada y naturalmente en la Provincia del Cabo en Sudáfrica es la preferida por su gran número y disponibilidad en la zona.

Las ventajas de poseer una colmena de este tipo es que los riesgos de que el número de abejas obreras en una colonia disminuya es relativamente poco probable ya que estas podrán poner huevos completamente fértiles y de 32 cromosomas completos para formar a más obreras o si es necesario una reina.

Otra de las ventajas en la cría de esta especie es que son muy efectivas a la hora de combatir contra parásitos lo cual garantiza que en gran manera la existencia de una colmena saludable.

Si bien siempre hará falta la intervención humana para mantenerlas seguras de parásitos y enfermedades, esta característica es sin duda les da superioridad y facilidad al apicultor en cuanto a los cuidados que esta requiere en este aspecto en específico.

Lamentablemente hasta ahora, el espacio donde solo se ha podido encontrar esta subespecie de abeja melífera es en esta pequeña zona sudafricana, sin embargo es muy probable que su reproducción y su uso se extiendan en mayor escala en el futuro a otros lugares.