Apis mellifera iberica Linaje M y Linaje A

Apis mellifera iberica, Antes de tocar el tema principal, la Apis mellifera ibérica, vamos a revisar una serie de conceptos generales sobre las abejas, para así facilitar la compresión de conceptos un poco más avanzados.

Apis mellifera iberica

La abeja, en relación a su tamaño, es el animal que ofrece los mayores beneficios y productos al hombre, con o sin su intervención directa. Podemos nombrar algunos de los productos que fabrican las abejas para nuestro disfrute, por ejemplo, la miel, la cera de abeja y la jalea real.

Además, son estos insectos los que cumplen la función principal de servir como polinizadores de una inmensa cantidad de flores, lo cual ha sido de gran importancia para el desarrollo de la vida sobre nuestro planeta tal y como la conocemos hoy en día.

 

Estructura física de las abejas.

En relación a su estructura física, todas las abejas posen tres partes principales: La cabeza, el tórax y el abdomen. La primera de ellas, la cabeza, posee una estructura más o menos triangular, formada por varios anillos. A cada lado posee un ojo, en la mitad posee un par de antenas velludas y en la parte inferior tiene los órganos de la boca.

El tórax está compuesto también por varios anillos, donde se ubican las patas y las alas. Y por último, el abdomen, el cual es la parte con más volumen de las abejas, donde se ubican las glándulas ceríferas, los órganos sexuales y el aguijón.

La Apis mellifera ibérica.

La Apis mellifera ibérica o abeja española es una subespecie de abeja que pertenece a la especie Apis mellifera del orden de las Hymenóptera. Esta abeja posee un color negro en casi todo  su cuerpo. Posee además un carácter no tan dócil y tiende a ponerse nerviosas ante amenazas externas. Esta abeja tiene gran facilidad para crear enjambres con bastante rapidez.

Como su propio nombre lo indica, la Apis mellifera ibérica tiene su hábitat a lo largo de toda la Península Ibérica y presenta algunos cambios en su estructura física y comportamiento si recorremos su lugar de establecimiento desde el norte hasta el sur.

Las abejas de este tipo que se encuentran más hacia el sur presentan una mayor afinidad con las que se ubican en el norte del continente africano, mientras que aquellas que se encuentran más hacia el norte presentan un parentesco muy cercano a la A. m. mellifera del centro de Europa.

Hablemos un poco más a fondo sobre este punto. Como ya se mencionó anteriormente, la Apis mellifera ibérica es una subespecie de la Apis mellifera, y son el resultado del cruce de varias especies de abejas clasificadas bajo el denominado Linaje M, las cuales son provenientes del norte y del oeste de Europa, con el Linaje A, provenientes del continente africano.

Según varias investigaciones realizadas en las últimas décadas, varias colmenas de abejas de linaje M pudieron sobrevivir y resguardarse en diferentes zonas de la Península Ibérica, y con el paso del tiempo, lograron emigrar más hacia el norte de la región.

A la vez se tiene que un gran número de grupo de abejas clasificadas bajo el linaje A comenzaron a colonizar todo el territorio de dicha región, produciendo un cruce natural con las especies de abejas que ya habitaban esta zona.

Diversos estudios en la genética de las abejas de la Península Ibérica han demostrado que dicha región de Europa posee la mayor cantidad de diversidad de haplotipos, es decir, un conjunto de cambios en la estructura del ADN en las abejas, o también llamados polimorfismos, un total de 12 haplotipos procedentes del linaje M y otros 10 procedentes del linaje A, los cuales muy posiblemente son el resultado de un proceso de adaptación ante las condiciones ambientales y climatológicas de la zona.

Toda esta diversidad representa sin duda alguna un gran punto de referencia debido a la gran capacidad que se observa en ellas para adaptarse a cambios ambientales típicos de la región, lo cual puede dar un indicio claro de como otras especies de abejas podrían sobrevivir ante circunstancias externas que normalmente ponen en peligro su vida.

La raza de la Apis mellifera ibérica.

En lo que respecta a la raza como tal, ésta no ha sufrido grandes cambios a lo largo de la historia. Este hecho tiene consecuencias tanto positivas como negativas.

Las positivas son que su nivel de producción de miel y otros productos de las abejas se ha mantenido constantes y que su resistencia a enfermedades no ha desmejorado en lo absoluto, pero también ha conllevado aspectos negativos como el hecho de ser vulnerables de encontrarse con otras especies de abejas.

Debemos recordar que la Apis mellifera ibérica al estar restringida a zonas específicas ha desarrollado una gran adaptación a su medio ambiente, pudiendo prosperar de una manera bastante eficiente y siendo una de las principales especies de abejas en lo que respecta a la apicultura.

En pocas palabras, esta abeja no ha sufrido de la intervención del hombre, lo cual resulta atractivo para realizar cruces entre especies.

hábitat de la Apis mellifera ibérica.

El hábitat de la Apis mellifera ibérica (nos referimos obviamente a la Península Ibérica) no presenta gran contaminación de cargas genéticas de otras abejas.

Más sin embargo, también es cierto que en la última década diversos científicos y estudiosos en el área han notado una tendencia al crecimiento de la introducción de otras especies de abejas, las cuales poseen un comportamiento muy distinto y ponen en peligro a la Apis mellifera ibérica.

A pesar de los esfuerzos para evitar que esto ocurra y la lucha por mantener la raza autóctona no ha sido posible detener este problema, lo cual significa un gran riesgo para la Apis mellifera ibérica. Cabe destacar que la causa principal de todo esto es el hombre, quien comercializa otras especies en la zona.

Por citar un ejemplo, la provincia de Huesca es muy propensa a que abejas de otras especias diferentes se topen con las Apis mellifera ibérica.

La razón principal de esto es que precisamente es en esta región donde se reúnen diversos apicultores de zonas cercanas. Esta comercialización sin ningún tipo de control de abejas provenientes de zonas alejadas representa un alto riesgo para la Apis mellifera ibérica.

También se ha observado que los apicultores de estas regiones han optado por utilizar abejas obtenidas de cruces con otras subespecies, lo cual representa otro problema para la Apis mellifera ibérica, debido a que ponen en riesgo su estructura genética casi inalterada.