¿Cómo combatir la varroa en las colmenas de abejas?

Cómo combatir la varroa en las colmenas de abejas, la varroa es una variedad de ácaro que causa la enfermedad parasitaria llamada varroasis. Este ácaro actúa de manera externa y ataca a las colonias de abejas adultas, pero tiene más énfasis en las crías. Es un gran destructor de colmenas y está muy extendido por lo que se dificulta su erradicación.

Además ha demostrado ser resistente a los tratamientos que buscan su eliminación y tiene formidables capacidades para adaptarse a los mismos. Ataca adhiriéndose a las abejas y succionándoles la sustancia circulatoria e incolora de los insectos, llamada hemolinfa. También extrae sangre por lo que reduce su masa corporal y las debilita.

Cómo combatir la varroa en las colmenas de abejas

Cómo combatir la varroa en las colmenas de abejas

Debido a esto las abejas atacadas se encuentran indefensas y propensas a contraer otras enfermedades del varroa, especialmente patologías virulentas. Las colmenas con más cría son las que más bajas sufren, a causa del mayor número de miembros que aumentan la posibilidad del ácaro de multiplicarse mediante las crías.

Origen de la varroa.

La reproducción de los ácaros varroa concuerda con el periodo de pupa de las abejas Apis melífera, que se producen dentro de una celda en forma de cubo. En este artículo nos centraremos exclusivamente en la relación entre los ácaros Varroa y las abejas obreras.

La varroa hembra vive en las abejas adultas cuando no se está reproduciendo, mientras que los ácaros de sexo masculino no consiguen existir fuera de las celdas de cría de las abejas obreras.

Las fases del ciclo reproductivo de esta especie se producen en las celdillas de los zánganos y no en las de las obreras, como generalmente se da. La subespecie apis cerana tiene la peculiaridad de quitar las varroas de las celdas y de eliminarse las mismas entre los adultos, con lo cual se conserva una proporción equilibrada.

Los ácaros de esta especie poseen ocho patas en etapa adulta que finalizan en ventosas y en estado larvario tienen seis patas. Las hembras son las que esparcen los parásitos a las abejas, y su tonalidad puede variar desde color pardo y rojizo claro a rojizo oscuro.

Los machos son de un color blancuzco bilioso, disfrutan de menor estabilidad y son mucho más chicos que las hembras. La complexión de la varroa hembra adulta está adecuada al parasitismo y a ser transportada por otro organismo más grande, posee una forma elipsoidal y un decaído dorso ventralmente.

La hembra mide alrededor de 1500 micrómetros de ancho, lo cual es bastante grande para ser un ácaro. El macho no está adecuado al parasitismo, ya que su cuerpo es casi redondo y mide 400 micrómetros.

Indicio de la varroa en la colmena.

La aparición de las colmenas parasitadas se retrasa hasta comienzos del verano cuando las temperaturas suben y el clima es más cálido. Ya que durante el otoño e invierno las colmenas muy parasitadas fallecen, debido a que las abejas que tienen que sobrevivir al invierno y permanecer 4 o 5 meses en la colmena, no tienen la suficiente masa corporal para resistir las bajas temperaturas.

Las larvas de abejas infectadas sucumben y entran en el proceso de putrefacción emitiendo fuertes olores. En ese momento es cuando as abejas limpiadoras recogen los cadáveres de las larvas caídas carcomiendo los opérculos para higienizar las celdillas.

Esta sustracción es expedita por ello el opérculo desgastado no posee la forma uniforme que muestra cuando la larva acaba de nacer. Por lo que se puede descifrar que remueven parte de ellos y un borde queda cercenado.

El primer síntoma de parasitismo de la varroa es que podemos hallar abejas con alas anómalas que no les permiten volar y son de tamaño pequeño, tanto dentro como fuera de la colonia. El abdomen y cuerpo de estas abejas se encuentra disminuido hasta en un tercio del promedio.

La carencia de fuerza, fallecimiento prematuro y debilidad de la colmena son particularidades típicas de esta enfermedad. La colonia disminuye lentamente y no quedan casi abejas en su interior cuando las localizamos.

Señal de la varroa en la abeja.

Algunas metodologías para determinar la presencia de la varroa en las abejas se basan en examinar cuidadosamente mediante la vista el número de ácaros, para ello se debe tomar en cuenta:

El conteo de ácaros fallecidos que se encuentra en la base de la colonia. Para este conteo, se debe colocar en la plataforma de la colmena una hoja rociada con alguna sustancia adherente como la grasa animal. La hoja debe permanecer por lo menos un día completo. Al siguiente día se debe examinar el número de ácaros, si es mayor de 10, el nivel de epidemia se considera alto.

El conteo de ácaros que infectan a las abejas adultas. El diagnóstico se hace recogiendo abejas en un recipiente de vidrio que contenga agua, detergente y alcohol etílico. Al agitar vigorosamente el recipiente, la varroa se desprende y al verter el líquido resultante sobre una tela blanca o un colador se cuentan las abejas y los ácaros resultantes.

El conteo de ácaros en las celdillas de cría operculadas donde se encuentran las larvas o pupas, ya que son las preferidas de la varroa por las altas posibilidades de propagación.

Para ello se debe abrir las celdillas con una navaja o cuchillo, luego se agita el panal sobre una tela o papel de color  blanco para facilitar el conteo de los ácaros y la cantidad de pupas afectadas. En este procedimiento varían mucho los resultados dependiendo de si las celdas son de abejas obreras o zánganos.

Una vez finalizado el cálculo mediante estos métodos se exhorta a aplicar el tratamiento correspondiente, sobre todo si la infección de abejas con varroa es cercana o superior al 3%.

Tratamiento.

Cuando el análisis determina la presencia del ácaro varroa en la colonia, en un porcentaje mayor al 3%, es necesario aplicar medidas terapéuticas de manera inmediata, para bajar la tasa de contaminación de las colmenas y también para evitar su esparcimiento por el resto de las colonias.

La siguiente clasificación muestra algunos de los tratamientos contra las varroa que pueden ser empleados actualmente:

  • Productos que pueden ser utilizados en producción ecológica y ostentan ligeros grados de toxicidad.

Ácidos orgánicos como:

  • Ácido oxálico.
  • Ácido fórmico.
  • Ácido láctico.

Extractos vegetales como:

  • Timol.
  • Rotenona.
  • Productos químicos que no se pueden usar en producciones ecológicas y tienen diferentes grados de toxicidad.
  • Coumafos o Coumaphos.
  • Tratamiento térmico que es inofensivo para la salud del ser humano:

El ácido oxálico, el tratamiento popular para combatir la varroa.

Es una sustancia química compuesta que se halla en el ambiente, principalmente en frutas, algunas plantas y en la miel que contiene cantidades reducidas de este ácido. Además es orgánico, no deja rastros y actúa como un potente acaricida de contacto.

El ácido oxálico mantiene una gran desintegración continuamente, lo que le permite ser más una sustancia más nociva para la varroa que el ácido cítrico, acético o láctico, todos ellos pueden usarse para la eliminación de la varroa, pero el oxálico siempre trabaja mejor.

Ventajas del ácido oxálico:

  • No deja residuos en la miel.
  • Es orgánico y por tanto es un tratamiento permitido en la apicultura ecológica.
  • Es sumamente práctico cuando se aplica en invierno, temporada en la que todavía no han aparecido las crías.
  • Es un procedimiento muy económico.
  • Usándolo en jarabe es conveniente para la lucha contra el parásito nosema.

Aplicación del ácido oxálico.

¿Cómo elaborarlo?

Se tiene que fabricar un jarabe como el que se emplea en la alimentación de las colonias en las épocas cuando no hay floración, como en el invierno. Para ello se combinará agua destilada, azúcar y ácido oxálico.

Para hacerlo se debe usar la proporción 1-10-10. Es decir, que para hacer un litro de jarabe que es suficiente para tratar a veinte colmenas, son necesarios 60g de ácido oxálico, 600g de azúcar y 600ml de agua destilada.

Los cristales de ácido oxálico se diluyen cómodamente en agua caliente, contrario a lo que pasa en soluciones de azucaradas. Por ello diluiremos primero el ácido oxálico en la cantidad antes indicada de agua caliente que debe estar a una temperatura aproximada de 65 grados.

Cuando los cristales de ácido oxálico estén totalmente diluidos, agregaremos el azúcar y dejaremos enfriar a temperatura ambiente.

¿Cómo y cuánto jarabe de ácido aplicar a las colmenas?

Para emplear el tratamiento, se abre la colonia y se riega el jarabe de ácido dejándolo caer directamente sobre las abejas, específicamente en las plazas de la cámara de cría que están protegidas por abejas.

Para saber qué cantidad de jarabe aplicar, se debe tomar en cuenta la fuerza de la colmena y por cada espacio entre celdas donde las abejas se hallen, se aplican entre 3 y 5 mililitros de jarabe. El máximo por colmena es de 50ml.

¿Cuántas veces y cuando debo tratar?

Existen dos temporadas para la aplicación:

Tratamiento en invierno sin cría: Se empleará en las proporciones anteriormente señaladas y sólo una vez. Ya que al no tener presencia de crías, no es obligatorio repetir la aplicación y repetir el tratamiento por ácido oxálico podría ser dañino para la salud de las abejas.

Tratamiento en primavera y verano: No es recomendable porque su efectividad disminuye y será necesario repetir el tratamiento durante por lo menos 3 semanas para acabar con la varroa que se encuentra junto con la cría opérculada.