Manejo de la colmena

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Manejo de la colmena, La apicultura es una actividad que se realiza a lo largo de todo el mundo. Consiste en formar un hábitat controlado y tecnificado para la crianza de abejas que puedan producir en un ambiente cómodo todos los productos derivados de ella como la miel, la cera, jalea real entre otros.

Manejo de la colmena

Manejo de la colmena

La importancia de las abejas para la naturaleza y para el hombre son muy relevantes, no solo por la miel y todos los beneficios que esta aporta, sino también por ser uno de los más determinantes factores de polinización de las plantas y flores lo que permite que estas puedan reproducirse.

Albert Einstein, el gran científico alemán, y creador de la teoría de la Relatividad General y de la Relatividad Especial, y una de las mentes más brillantes del siglo XX y de toda la historia de la humanidad, dijo en alguna ocasión: “Si no existieran las abejas en la Tierra, la humanidad tendría solo 4 años de vida. Sin abejas no hay polinización, y sin la polinización no hay plantas y sin plantas no hay vida”

Por lo tanto para la especie humana, la importancia de la abeja va más allá de ser solo una productora de miel. Es un elemento fundamental para la vida. Y esto es una verdad que la apicultura conoce muy bien y por lo tanto el manejo de las abejas dentro de esta actividad es algo a lo que se le presta mucha atención y cuidado.

Los tipos de abejas

La abeja Reina es la abeja más grande de la colonia y la única en su tipo, es decir, solo puede haber una sola reina por colonia.

Su trabajo es reproducirse y poner los huevos de donde saldrán las demás abejas de la colmena. Su promedio de huevos por día sobrepasa los 2000, que luego serán alimentadas para que estas trabajen para ella y la alimenten; ya que su único alimento es producido por las abejas de tipo obreras.

Al ser la única abeja que no se alimenta de miel ni tiene las herramientas en su cuerpo para extraer o procesar polen, las abejas obreras deben prepararle el alimento que esta consume, llamada la jalea real.

El Zángano es la especie macho de la abeja. Al igual que la reina no posee la facultad de extraer polen, de producir miel o cera; su único fin es también reproductivo, es decir, fecundar a la reina. Por su menor grado de “importancia”  en el trabajo en la colonia, solo se pueden encontrar algunos pocos cientos de zánganos en una colmena saludable, entre 200 y 300 de ellos. Su vida es corta en comparación al de la reina o de las obreras.

Una vez que estos se reproducen y termina la temporada de apareamiento y reproducción de la reina estos deben retirarse de la colonia ya que su consumo de miel es muy alto, y tenerlos dentro de la colmena por mucho tiempo representa un peligro para las demás en cuanto a sus reservas de miel, es decir de alimento.

Generalmente cuando el zángano ha hecho su labor se retira para luego morir por el hecho de vivir a la intemperie, expuesto a los elementos sin un refugio estable.

Las obreras son las más numerosas dentro de una colonia de abejas y son las únicas que poseen el aguijón con el cual pican a todo aquello que consideren una amenaza para sus reservas de miel, para la colonia, para la reina o para sus propias vidas.

El trabajo de las obreras es el más arduo de todas ya que estas son las encargadas de construir la colmena y los panales en donde será depositada y almacenada la miel.

Además de esto ellas son las encargadas de cuidar a la reina y a sus crías, para lo cual salen en la temporada de floración a recolectar el néctar de las flores para traerlo a la colmena y preparar su alimento. Ellas son las que producen todos los productos que se hallan en una colonia, además de ser las responsables de producir la cera con la cual se fabrican las colmenas.

Lo único que no pueden hacer las obreras es reproducirse. Su aparato reproductor no es funcional, y esto es determinante para la vida de las abejas pues de esta manera la reproducción estará siempre reservada para la reina quien pondrá huevos que se convertirán en nuevas obreras, zánganos o reinas según sea necesario.

La apicultura

La apicultura es un trabajo que debe realizarse con sumo cuidado para no dañar a las abejas ni resultar dañado por ellas. Consiste básicamente en la crianza de colonias completas de abejas dentro de un ambiente controlado.

Para ello en primer lugar los apicultores deben tener un lugar en el cual se puedan construir los cajones en donde serán insertadas una especie de placas con cera en la cual las abejas formaran su colmena.

Generalmente estos cajones se dividen en dos partes; la parte inferior compuesta por aproximadamente 9 placas insertadas verticalmente y está destinada a ser el hogar de la reina y el lugar en el cual esta pondrá sus huevos y se cuidarán sus crías.

La parte superior también tiene una serie de placas orientadas de la misma forma, con la diferencia de que a esta zona solo tendrán acceso las abejas obreras, las cuales son infértiles pero son las responsables de producir la miel.

Para asegurar que la abeja reina no pase a la parte superior de la colmena se pondrá una especie de malla en la cual solo caben las obreras, que son más pequeñas que la reina y que los zánganos.

De esta manera, usando este método se asegura que la parte inferior solo hayan crías de nuevas abejas; mientras que la parte superior está destinada a la producción melífera, de cera y de jalea real.

El manejo correcto de las abejas

Los apicultores en primer lugar se deben armar de una reina saludable y fuerte capaz de producir una colonia igualmente saludable. Para ello, algunos apicultores importan reinas de otros lugares o de diferentes razas según sea el caso que estos necesiten.

Para manejar correctamente las abejas se necesita en primer lugar mucho cuidado y paciencia tratando de no lastimarlas ni de dañar el lugar en donde viven.

Para esto es necesario que cada vez que se necesite revisar las colonias de abejas el apicultor retire con mucho cuidado y sin tocar los bordes de las demás placas de cera, recordando que esta es la vivienda de las abejas y no puede ser maltratada.

Esta revisión es importante para conocer el estado en que se encuentran las reservas de miel, del polen pero muy en especial el estado de las crías. Es necesario que se asegure de que las abejas tengan las condiciones óptimas necesarias para garantizar que las crías y la miel sean producidas y cuidadas de la mejor manera posible.

Para garantizar que los panales sean construidos en menor tiempo y de la manera más perfecta que se pueda, los apicultores le dan a las abejas en las placas de madera una estructura de cera ya hecha. Esto garantiza que la colmena sea construida en el menor tiempo posible y la producción de miel sea óptima y de mejor calidad.

Para controlar lo que sucede en la colonia también se regula la cantidad de zánganos dentro de ella, ya que estos consumen mucha miel y es necesario que las reservas estén en la mayor producción posible y estas no se vean afectadas innecesariamente.

La cantidad de obreras debe ser de alrededor de 70.000 por colonia para que el trabajo en la colmena sea realizado de forma eficaz y la producción de miel esté asegurada en un tiempo relativamente corto.

Es necesario también alimentar a las abejas de forma artificial, esto se debe a que en coacciones los niveles de floración pueden variar, lo que puede afectar la producción de las abejas. Para ello se prepara un jarabe a base de agua y azúcar.

Esta se prepara agregando un litro de agua que haya sido previamente hervida y purificada, y mezclarla con un kg de azúcar. Una vez preparada esta mezcla se coloca en una especie de recipiente dentro de la colmena y de esta forma las abejas tendrán cómo alimentarse en caso de que la temporada de floración no haya sido tan productiva.

Para evitar que las abejas se hagan daño o ataquen al apicultor, cada vez que se abre una colmena para su respectiva revisión se necesita llevar un aparato que expele humo llamado ahumador. El humo causa en las abejas una especie de atontamiento que las hace menos agresivas y por lo tanto hace que su manejo sea más sencillo y que de esta forma la integridad de la colmena no se vea afectada.

Para un apicultor, conocer y aprender a manejar correctamente las abejas es la base de toda la actividad en sí misma. De ello dependerá que toda la producción sea de calidad y que las funciones dentro de las colonias se den la mejor manera posible. Dependerá del apicultor que las abejas puedan mantenerse en condiciones para seguir produciendo y trabajando de la manera que se espera que estas lo hagan