Polen de abeja ecológico

Polen de abeja ecológico, en el planeta existe gran cantidad de variados y complejos ecosistemas; cada uno posee características y elementos particulares.

Polen de abeja ecológico

Polen de abeja ecológico

Los seres vivos están en prácticamente todos los lugares del planeta, lo que lo hace único, entre todas las demás esferas que conforman el sistema solar.

En cada uno de esos ecosistemas se desarrollan diferentes tipos de relaciones e interrelaciones con otros elementos, ya sean bióticos, como los animales, las plantas o el hombre; o con factores abióticos como el suelo, la atmósfera, la lluvia, etc. A todas estas relaciones que se dan dentro de estos ecosistemas, se le denomina Ecología.

Ecología

La ecología es una ciencia, rama de la bilogía, que se encarga del estudio de las relaciones que existen entre todos los factores que hacen vida dentro de un ecosistema. Por esta razón, a la ecología también se le ha llamado “la biología de los ecosistemas”, concepto acuñado por Margalef.

El ecosistema es aquel hábitat en el cual todos los organismos vivos y no vivos que lo conforman, poseen una interrelación necesaria para que el ciclo vital de cada uno de estos factores bióticos pueda llevarse a cabo de manera efectiva.

Por lo tanto, la ecología, determina el grado de interacción existente entre estas comunidades y el medio que los rodea. De esta forma se determina la importancia de la función que cada uno realiza dentro de dicho ecosistema.

Con el paso de los años, en muchos lugares, el término ecología ha venido a representar más bien, todo aquello que contribuye al desarrollo y permanencia de los elementos naturales que conforman un hábitat y su permanencia en el tiempo. Debido a esto, cuando algo no afecta el medio ambiente, o cuando se realiza alguna labor en pro del medio ambiente, se dice que la labor es ecológica.

Actualmente, y a nivel mundial, existen organizaciones que promueven las ideas ecológicas de conservación y cuidado del medio ambiente, y esto se debe principalmente, a que luego de la revolución industrial durante el siglo XIX, la contaminación en el planeta comenzó un ascenso descontrolado, derivando en diversos problemas considerables debido a la alta contaminación y deterioro de gran cantidad de hábitats y ecosistemas indispensables para el planeta Tierra.

Entre la lista de consecuencias, como resultado de la contaminación se puede mencionar lo que hoy se conoce como Cambio Climático o el calentamiento global. Ambos son producidos, según la ciencia, por la alta densidad de agentes contaminantes que han cambiado en gran medida las características de la atmósfera terrestre, haciendo que los rayos radioactivos del sol y el calor que este provoca, no sea devuelto al espacio luego del rebote con el planeta, sino que, al tener una atmosfera más densa y menos permeable, este calor se queda en la superficie calentando así la Tierra y causando graves daños a los ecosistemas que se encuentran tanto en la corteza como en los océanos y mares.

El polen

Las flores de las plantas que conocemos, poseen polen; los cuales son una especie de esporas con información genética que constituye el elemento masculino de la reproducción de las plantas.

Estas, aprovechan la visita de insectos como la abeja, avispas, abejorros,  entre otros insectos que se alimentan del polen o el néctar para depositar esta información en otra flor lista para recibir el polen y de esta manera completar el proceso de reproducción. Esto quiere decir, por supuesto, que para que el proceso se realice efectivamente es necesaria la intervención de los insectos ya mencionados.

Insectos como la abeja, utilizan el polen para transformarlo en un alimento indispensable para el consumo de estas en su estado larval y para la abeja reina, por ende, suelen almacenarlo en grandes cantidades dentro de las colmenas, en celdillas de cera en el cual comenzará un proceso de maduración por el efecto de las enzimas que las abejas vierten sobre este. Es en este punto, en el que el polen adquiere un alto valor nutricional en el cual adquiere todas las vitaminas y minerales, y además todas las propiedades que le hacen ser un alimento beneficioso para el ser humano.

El polen en la apicultura

La apicultura es una actividad que se realiza en el mundo desde tiempos increíblemente remotos, los registros que se tienen de esta labor alcanzan épocas tan antiguas como el primitivo imperio egipcio o griego. La apicultura aparece por la necesidad que se tenía de controlar el proceso de elaboración de miel de las abejas, ya que este alimento era muy demandado en esa época para rituales religiosos, preparación de alimentos o usos medicinales.

La apicultura es fundamentalmente un proceso de cría y tecnificación del trabajo de las abejas melíferas; las colmenas que los apicultores fabrican, están hechas de manera que las colonias tengan las condiciones necesarias para reproducirse y producir miel y polen en mayor escala y de manera más rápida, lo que permite luego que estos productos sean extraídos sin que eso signifique la destrucción del nido de las abejas y el fin de la colonia.

El polen, es utilizado por las abejas para crear un tipo de alimento indispensable para el desarrollo de las crías de las mismas y para el consumo de su reina, y aunque estas no consumen este alimento una vez adultas, no dejan de almacenar y producir polen ya que las crías puestas por la reina en un día puede ser de hasta 3000 individuos, todos con la necesidad de consumir jalea real, alimento que se fabrica a partir del polen.

El comercio del polen

El producto mayormente elaborado, cosechado y comercializado es la miel, de hecho, existe un mercado internacional de este producto, no obstante, el polen de abeja, es en estos últimos tiempos un rubro altamente demandado, mayormente por la alta cantidad de nutrientes y beneficios para salud que este posee, lo que ha causado que los apicultores vean en el polen un producto incluso de exportación, y que por ello se favorezca y se potencie las herramientas necesarias para estos insectos almacenen, adquieran y produzcan más polen.

El polen que se obtiene en la apicultura, viene en forma de pequeñas esferas o granos de este, y esto se debe a que, cuando las abejas lo almacenan en las celdillas hexagonales, adquieren formas de este tipo.

Una cucharada de polen de abeja es el resultado del trabajo de recolección de una sola abeja en un perído de aproximadamente tres meses. En este sentido, el polen es, en consecuencia un producto lento de producir lo que de alguna manera ha influido en el aumento de la demanda del mismo y por supuesto, en el incremento de su precio de venta.

El polen ecológico

El polen es un alimento que posee altos beneficios para los consumidores humanos, si bien este era visto como solo un alimento para las abejas, ahora es bastante diferente.

El polen se adquiere en principio con propósitos medicinales, ya que su contenido de vitamina A, B1, E, K entre otras; ha hecho que sus consumidores vean en él un excelente suplemento alimenticio y una indiscutible medicina natural, para usarla como tratamiento en diferentes condiciones e incluso enfermedades, en los que cabe resaltar, ha dado buenos resultados.

Pese a todas estas cosas que hoy se saben del polen, recientemente se ha comenzado a utilizar el término polen ecológico.

Este nombre se usa para referirse al polen que sale a la venta, el cual ofrece todos los beneficios propios del polen de abeja, sin la utilización de ingredientes extras o dañinos que disminuyan su valor nutricional o que amerite de procesos dañinos del medio ambiente para la elaboración del mismo.

Desde que se descubrió las propiedades que el polen tiene para ofrecer, y los beneficios que este aporta en cuanto a proteínas, carbohidratos, enzimas, vitaminas, minerales, lípidos, entre otros elementos; su comercialización comenzó a expandirse rápidamente, y aunque, recién en las últimas décadas es que pudo comprobarse científicamente su efectividad para mejorar la salud, ya desde hace mucho tiempo el polen era utilizado con este fin.

En la actualidad, existen incluso diversas marcas que ofrecen a la venta al público este producto, debidamente envasado y etiquetado, lo que quiere decir que la producción de polen no solo ha ido aumentado sino que también se ha industrializado, pero como ya se dijo antes, rescatando sus propiedades, sin alterar su composición original y produciéndose de manera totalmente natural sin que esto provoque un impacto considerable al medio ambiente o a algún ecosistema se vea afectado durante el proceso.

Es fácil predecir que este mercado no tendrá una tendencia a descender, sino más bien a crecer aún más, a medida que se vayan revelando más de los beneficios que este producto tiene para ofrecer, ya que, aún hoy, las investigaciones científicas acerca del polen no se han detenido, y sobre el cual se asegura, que quedan todavía cosas por descubrir en él, y que seguro, cuando esto suceda, dará un nuevo impulso al comercio del polen a nivel mundial.

Por ahora, los apicultores del mundo han encontrado, además de la miel, otro producto sobre el cual sacar provecho, y al mismo tiempo incentivar a la creación de más apiarios, lo que sin duda significaría un gran paso para la conservación de la abeja melífera, y la polinización permanente de más plantas y árboles que tienen a este insecto como elemento principal en su proceso de reproducción.